Volver a Dios es volver al amor

Volver a Dios es volver al amor

La mente es primigenia, es lo que nos conecta con la realidad de lo que somos. En ella se encuentra el puente que nos conecta con nuestro poder y tomar conciencia de ello nos pone en camino de regreso a Dios. En cada uno habita la voz de dos amos, uno es nuestro verdadero ser eterno, creado por Dios, y el otro ha sido creado por nosotros, es una ilusión, y existe mientras exista el cuerpo. Ambos amos pueden hacer uso del poder de la mente y en ello radica la clave del despertar de la conciencia, es una elección conciente de cual de estos amos será el director de nuestra vida.

Sin embargo, es parte del plan que, la voz inferior, la que el curso llama la voz del ego, responda automáticamente cuando no se ha indicado otra cosa. Volver a Dios, es entonces, restablecer a nuestro ser superior en su lugar de poder y Jesus nos enseña como lograrlo. El nos dice que no podemos lograrlo solos, precisamente , porque para lograrlo necesitamos la filiación, vale decir la unidad con la familia. Los hijos de Dios tienen que aprender a ver el mundo como un medio para poner fin a la separación. La expiación es la garantía de que finalmente lo lograrán.

La filiación es el hijo de Dios, cada uno es una célula del hijo, por tanto vamos todos en camino de regreso, porque el hijo va de regreso, el tiempo se cumplio y es hora de volver. Todo lo que esta sucediendo energéticamente es síntoma de este regreso, sin embargo estar consciente de ello nos libera del temor porque nos reubica en la verdad, en el amor, y en la paz.

Porque somos parte de la filiación, cada parte tiene el poder del hijo en si, y es la voluntad del Padre, que cada parte tenga voluntad propia, desde la cual vivenciar el proceso, sin embargo no hay otra posibilidad que el retorno final de la filiación, porque esa es la voluntad del Padre para su creación, y consciente o no cada uno esta en camino.

El viaje sin embargo, es sagrado, en el, el hijo aprende que: Lo que Dios desea para ti es tu voluntad. Y para saber cual es tu verdadera voluntad tienes que unirte con el Espíritu Santo y estar asistido por el en cada segundo de tu vida. Tu no sabes lo que es la salvación, pues no comprendes lo que es. No tomes decisiones con respecto a lo que es, o dónde se encuentra, sino que en vez de ello preguntaselo todo al Espíritu Santo y no tomes ninguna decision sin Su dulce consejo.

El milagro es el fruto de una mente que lleva todos los errores a la luz, allí el espíritu santo los entrega a la expiación para que esta cumpla su función. El ego es esclavo de la oscuridad, y nos mantiene aislados del amor y su luz. Mientras lo tengamos a cargo de nuestra mente estaremos lamentando la pobreza y el desamor que nos rodea. Estaremos buscando culpables en el exterior y caminando en circulos, que es donde el ego se asegura de mantenernos de su lado.

Para que la eficacia de la expiación sea perfecta, a esta le corresponde estar en el centro del altar interior, desde donde subsana la separación y restituye la plenitud de la mente.

No puedes ni siquiera comprender la expiación desde el ego, por lo tanto es el Espíritu Santo tu mejor traductor y asistente, cuenta con el para restituir tu plenitud, tu poder y tu verdad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *