Causa y efecto

Causa y efecto

«He indicado ya que no puedes pedirme que te libere del miedo. Yo se que no existe, pero tu no. Si me interpusiese entre tus pensamientos y sus resultados, estaría interfiriendo en la ley básica de causa y efecto. De nada serviría que yo menospreciase el poder de tu pensamiento. Ello se opondría directamente al propósito de este curso.»

El curso insiste una y otra vez en la importancia de controlar nuestros pensamientos, de filtrarlos y estar atentos. De ello se trata la mentalidad milagrosa, y para ello hay que recibir instrucción y ejercitarse.

El curso de milagros es la instrucción y depende de cada uno lo que hacemos con ella. No son pocos los que se pasan mucho tiempo recibiendo instrucción y muy poco ejercitandola.

No estamos acostumbrados a vigilar nuestra mente, y por ese motivo caemos una y otra vez, y como nuestro maestro nos conoce, se toma mucho tiempo del curso recalcando este tema, y mas aun, El cuenta con nuestra colaboración.

«No puedo permitir que dejes de vigilar a tu mente, ya que de otro modo no podrías ayudarme.»

Obrar milagros requiere que primero nos demos cuenta del poder de nuestra mente, de saber que nuestros pensamientos no se desvanecen, sino mas bien encienden un mecanismo que los materializa. No importa de que naturaleza son los pensamientos, estos afectan nuestras vidas, por lo tanto, un obrador de milagros tiene que ser un conocedor de la ley de la causa y efecto.

Tanto el milagro como el miedo surgen de pensamientos, entonces tenemos que entrenar nuestra mente para elegir el milagro una y otra vez hasta que nuestra vida sane y renazca.

Cuando hemos dado el giro vital que nos propicia una vida de milagros es cuando comenzamos a cooperar con nuestro maestro, porque no solo nuestra vida se engrandece también la de todos los que nos rodean. Todos somos influenciables, eso ha sido precisamente lo que nos hace tan difícil salir de los círculos viciosos, pero cuando estamos convidando la visión que nos enseña el curso de milagros, la nueva actitud de amor que surge de nuestro corazón renovado, les impele a cambiar sus propias percepciones iniciándose en el proceso de despertar.

Para el curso la única causa verdadera es Dios y el único efecto su hijo, por lo tanto la causa y efecto que practicamos nosotros es la que surge del miedo. Esa es la gran diferencia entre CREACIÓN y creación falsa.

Cuando creamos nuestra vida producto de pensamientos temerosos estamos creando, sin duda, pero se trata de la vida que nos aprisiona y aleja de nuestra verdad divina, pero cuando la vida la causa el Dios que nos habita, entonces el efecto es el hijo de Dios que somos, y habíamos olvidado.

Entonces seamos co-creadores con Dios y vivamos una vida de amor, paz y abundancia para compartir con todos nuestros hermanos.

Marisol Stevens.

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