La curación y la liberación del miedo

La curación y la liberación del miedo

El milagro es el medio, la expiación el principio y la curación el resultado.

En lo que concierne al curso, la curación no es un milagro, el milagro es la expiación y la expiación, es a su vez, el remedio. Entonces, cualquier clase de curación es el resultado de la expiación, pues la expiación corrige y deshace los efectos nocivos del error. No importa a que clase de error se aplique la expiación, siempre se trata de una liberación del miedo. De eso se trata el amor, de liberarte del miedo. El hijo de Dios no puede obrar un milagro cuando está atrapado por el miedo.

Entonces, es primordial que tengas confianza en el Padre, para producir un milagro en ti y en los otros.

He dicho ya que los Milagros son expresiones de una orientación milagrosa, y una orientación milagrosa no es otra cosa que una mentalidad recta.

Sin embargo no es necesario que el que recibe el milagro tenga mentalidad recta, porque precisamente el proposito del milagro (expiación) es restituir su mente recta.

Para obrar un milagro, el sanador, tiene que estar con una mente recta, aunque sea por un breve tiempo, para ser capaz de re-establecer la mente recta de otros.

Sabemos que somos vulnerable al poder del ego, por lo tanto es comprensible que aunque estemos luchando por desarrollar una mente recta nos desviemos muchas veces del camino. Lo importante es que recibiremos ayuda constante de nuestros guías y del espíritu para retornar, porque una vez ha sido esa nuestra elección, hemos recibido toda la ayuda del cielo en nuestra causa, y no son pocos los guias y maestros que están trabajando con y por nosotros.

Ahora volviendo al estado correcto de un sanador, su preparación no consiste propiamente en prepararse, si ello significa poner la confianza en si mismo y su propio esfuerzo, mas bien el unico esfuerzo que debe ser permanente es poner la confianza en Dios y su espíritu.

La mejor preparación de un sanador, entonces, es desarrollar una confianza inquebrantable en su Padre. Por lo tanto si tu vida no refleja curación y bienestar es porque no estas aun liberado del miedo, y este miedo te hace dudar, desconfiar, defenderte y hasta atacar a tu hermano.

No te niegues la expiación. No seas víctima ni culpable, ni tu, ni tu hermano, se el perfecto y santo hijo de Dios, porque eso eres. No veas tu cuerpo y los errores que este puede cometer, porque de ese modo fortaleces el error, mas bien aprende que todo error del cuerpo es rectificable cuando la mente rectifica y que el verdadero hijo de Dios siempre ha permanecido inalterable dentro de ti y de tu hermano, para que se vean y se encuentren.

Tenemos una tendencia a exagerar el valor de nuestros recursos de aprendizajes ( cuerpo y ego ) y olvidar al que está aprendiendo ( el verdadero ser). El hijo de Dios esta aprendiendo a crear y lo hace en la fuente universal, la mente del Padre, alli su aventura esta garantizada. El cuerpo es solo el recurso, no puede ni aprender ni crear. Es un error creer que se enferma, es la mente la que se enferma y el cuerpo hace visible la enfermedad. El cuerpo es solo un medio de comunicación del hijo de Dios en esta morada terrestre, y este se consagra cuando se utiliza para comunicar solo el amor.

Solo la mente es capaz de iluminación. El espíritu ya esta iluminado, y el cuerpo de por si, es demasiado denso. La mente sin embargo, puede hacer llegar la iluminación hasta el cuerpo al reconocer que este no es el estudiante y que, por lo tanto, no tiene la capacidad de aprender. Es muy facil, no obstante, poner al cuerpo en armonía con la mente una vez que esta ha aprendido a mirar más allá de él hacia la luz.

Marisol Stevens.

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