Juicio final

Juicio final

El juicio final es la última curación, en vez de un reparto de castigos, por mucho que pienses que los castigos son merecidos.

En el curso, el maestro Jesus nos enseña que el juicio final surgió por causa de la separación, y es un recurso de aprendizaje que se incluyó en el plan general. Asi como nos alejamos de nuestro origen divino y fuimos poco a poco quedando de este lado del velo olvidando nuestra verdad, así mismo debemos regresar en un proceso que proceso que, aunque puede ser muy largo, lo podemos acortar a medida que seamos muchos mas los que recuperemos una mentalidad recta.

Es esencial, no obstante, que te liberes a ti mismo del miedo cuanto antes, pues tienes que escapar del conflicto si es que has de llevar paz a otras mentes.

El juicio final es un proceso que todos emprenderemos con la ayuda de el, nuestro maestro Jesus. Y su objetivo final es recuperar la mentalidad recta que implica la reunion de la filiación con su Padre-madre.

El castigo es un concepto opuesto a la mentalidad recta, por lo tanto es una ilusión más del ego. El juicio final es el proceso de evaluación que nos restituye la mentalidad que nos permite conocer lo que tiene valor de lo que no lo tiene.

Hasta que no logremos la capacidad de distinguir correctamente estaremos oscilando entre una voluntad libre y otra aprisionada.

Esta aclaración que brinda el curso sobre el juicio final, es una piedra fundamental para liberarnos del miedo, para comprender que no seremos castigados por nada externo, que solo sufriremos el dolor infringido por nosotros mismos una y otra vez. Que es vital salir de los ciclos repetidos, de los patrones programados en nuestras células por nuestros ancestros y por el sistema, que solo depende de nosotros tomar la decision que cambiara nuestra vida y nos dará el rumbo correcto que tanto hemos buscado.

El juicio es un proceso que todos viviremos, solo el cuando, es la diferencia, pero mientras mas dispuesto a hacer el viraje a terreno seguro, menos doloroso será para cada uno.

Sin duda, cada uno hacemos la diferencia para nuestros hermanos, si somos un facilitador de amor y de luz, o andamos contaminando nuestro entorno siendo una piedra de tropiezo para otros.

Escojamos la luz para nosotros mismos, y compartamos cuando el espíritu nos lo diga, para andar en el camino seguro de la humildad. No nos creamos los salvadores, los conocedores, los mejores y queramos imponer un conocimiento a quienes no andan buscando, porque cada uno tiene su hora perfecta, y es libre de experimentar los recursos de aprendizaje todo el tiempo que necesiten.

Si se examina objetivamente el significado del juicio final, queda muy claro que en realidad es el umbral de la vida. Nadie que viva atemorizado puede estar realmente vivo.

Marisol Stevens.

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