La sabiduria inocente

La sabiduria inocente

La inocencia es sabiduría porque no tiene conciencia del mal.

Jesus enseñó que los inocentes heredarian el cielo, pero no hablaba de una inocencia necia o mal entendida, que por falta de conocimiento no sabe y por lo tanto actúa sin base. El se refería a una capacidad que se gana a través de un conocimiento mucho mas amplio, un conocimiento espiritual que combinado con la experiencia nos brinda la sabiduría inocente.

Su inocencia no pasa a ser sabiduría hasta que no se convierte en un punto de vista de aplicación universal. La percepción verdadera, o percepción inocente, significa que nunca percibes falsamente y que siempre ves correctamente.

Entonces vemos correctamente cuando por elección y una fuerte voluntad dejamos de juzgar a nuestros hermanos y en vez de ver y maximizar sus errores nos esforzamos por recordar que es perfecto como su Padre es perfecto.

Es lo mismo que decir que no vemos lo que no existe y siempre vemos lo que si existe.

Hemos aprendido que somos parte de un plan divino en que las almas encarnadas en la Tierra evolucionan en la medida que despiertan a su divinidad velada por un cuerpo material corruptible, vulnerable y muchas veces indefenso. Nos damos cuenta que no somos ese cuerpo, que somos mucho mas y que ese mas es divino y por lo tanto guarda en el todo el potencial de su Padre. Comprendemos que el cuerpo es circunstancial, que es una herramienta de comunicación, y que su bienestar depende de que tipo de comunicación acostumbramos (positiva o negativa)

Este conocimiento cuando se aprende con mente y corazón nos permite comenzar a ver nuestra primera y única realidad y por ello a dejar de ver el cuerpo, más bien ver a través de el la verdadera realidad tuya y de nuestros hermanos.

Si hemos optado por ver la verdad y nos esforzamos en ello, con seguridad estamos asistidos para garantizar que así sea. Des esta forma entramos a los planos del sabio inocente, el que por voluntad y elección consciente no ve pecado, porque no se enfoca en el cuerpo, ve mas allá, la perfección del hijo de Dios.

Si lo único que existe es la verdad, lo único que la mentalidad recta puede ver es la perfección.

Si estamos viendo error, es porque estamos desenfocados de nuestro deseo de amor. Si nos sentimos amenazados, es porque estamos enfocados en nuestro cuerpo y no en nuestro verdadero ser, por lo tanto no contemplamos con una visión recta, la del sabio inocente.

El sabio inocente es aquel que ha vivido en carne propia, que se ha caído y levantado muchas veces y que se ha despertado. Se ha dado cuenta que los errores no te hacen pecador imperfecto, ni te alejan de Dios, porque vives en Dios, estás inmerso en la mente de Dios y el es tu fuente de vida y de todo lo que es, ha sido y será.

Concentrémonos en nuestra percepción, seamos testigos de nuestro diario actuar momento a momento. No contaminemos nuestro entorno con conflicto, no ataquemos ni nos defendamos, porque nuestro verdadero ser no muere ni esta en riezgo, solo demora su aprendizaje cuando actuamos desde el cuerpo.

Miremos desde el cuerpo con los ojos del Cristo, escuchemos desde el cuerpo con los oídos del Cristo y hablemos desde el cuerpo con las palabras del Cristo para que invitemos a nuestro Cristo a quedarse. Seamos un sabio inocente.

Marisol Stevens.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *