La Percepción y Conocimiento

La Percepción y Conocimiento

Ya hemos comprendido lo que es la percepción, sin embargo solemos estar equivocados con respecto a lo que es el verdadero conocimiento. Pensamos que el conocimiento es el cúmulo de vivencias y aprendizajes diversos que de algún modo nos brinda las herramientas para manejarnos en la vida, sin embargo hemos estado aprendiendo con la mente inferior (ego) por lo tanto se trata de un conocimiento irreal, un conocimiento que hay que desaprender, o mínimamente sacar del sitio de control.

Confundimos conocimiento egótico con el verdadero conocimiento, el que se adquiere desde el corazón, con un espíritu despierto y enfocado, un conocimiento que nos brinda certeza y poder.

El conocimiento es poder porque goza de certeza, y la certeza es fuerza.

El camino hacia el conocimiento es a través de la percepción recta o la visión milagrosa que es lo mismo.

El milagro, de hecho, es el resultado de una percepción recta, la que se obtiene con la ayuda del espíritu santo, quien corrige todo error de percepción, sanando, deshaciendo y utilizando los efectos de los errores en favor de Dios.

La percepción egótica solo nos hace vivir patrones insanos y tramposos, por el contrario la percepción recta o verdadera es la puerta de entrada al conocimiento.

Hemos estado descubriendo que la percepción recta o milagrosa no es involuntaria, aunque no es difícil de lograr, requiere de mucha constancia y enfoque. A este camino llegamos todos, por lo general, después de un quiebre o un estado de impotencia ante la vida, cuando nos damos cuenta que debe existir otro camino u otra forma de vivir y lograr la paz.

Estamos en eso sin duda, pero es importante, para deshacer lo aprendido, darnos cuenta que lo que hemos aceptado como conocimiento es precisamente lo que tenemos que reemplazar por verdadero conocimiento.

El conocimiento es atemporal, por lo tanto no es un rasgo aprendido en el tiempo (por experiencia de vida), se trata mas bien de la afirmación de la verdad, es algo que se enciende en ti como producto de la constancia (en el tiempo) de mantener una percepción verdadera.

Todas tus dificultades proceden del hecho de que no te reconoces a ti mismo, ni reconoces a tu hermano, ni reconoces a Dios. Reconocer significa conocer de nuevo, implicando que antes gozabas de conocimiento.

Claramente el maestro, nos explica aquí, que se trata de algo que esta en nosotros que hay que recordar (encender). El conocimiento es un atributo que nos pertenece, pero que tenemos que sintonizar.

Cuando dejas de hacer preguntas es que ya has alcanzado el conocimiento. El conocimiento es el resultado de la revelación. Una percepción correcta es necesaria antes de que Dios pueda comunicarse con Sus Altares, los cuales El estableció en sus hijos.

Somos sus altares, somos sus hijos y es lo mas grande que podemos vivenciar, despertar al hijo de Dios que cada uno lleva dentro, reconocernos hermanos, iguales y perfectos. Dejar de enfocarnos en los cuerpos, controlados por mentes egoticas, para ver mas alla donde reside el hijo de Dios, El Cristo interior que regresa a tomar su lugar en cada corazón y en el corazón de la humanidad.

Si estamos esforzándonos por vivir desde la percepción recta y milagrosa estamos en camino seguro. La clave es perseverar.

Marisol Stevens.

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